Sunday, May 17, 2009


Muchas veces no nos damos cuenta de las distancias en un viaje. Solo quien está al frente de nuestro medio de transporte, esta al tanto de cuanto es o ha sido el recorrido.

Hay dos viajes en particular, el nacimiento y la muerte, en los que nuestra memoria no funciona, no nos damos cuenta y no somos conscientes de que han ocurrido.

El viaje de esta vida inicia con unos pocos centímetros y termina con tres metros. En que momento nos damos cuenta del recorrido? En mi caso, cuando el inicio del viaje de mi hijo y el fin del viaje de mi padre se cruzaron con diferencia de cuatro meses, durante el año 2009.

Llegué a una obvia conclusión con estos hechos: De verdad, lo único que no puedes comprar es el tiempo. Para efecto de esta vida material, de una u otra forma, puedes adquirir prácticamente todo lo que te propongas o desees poseer. Pero el tiempo... nunca está a tu favor. Se agota, se pasa y solo tienes una limitada cantidad. Cuanto? no lo sabes... y no obstante lo desperdicias.

Y se desperdicia en alto tan inutil como la tristeza o la depresión... que es lo que hace falta en los momentos, cuando tienes prácticamente todos los bienes materiales? Trascender! Pero como?

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